Moteldecarretera.Com BAILANDO CALIENTE Me llamo Katiana, tengo 32 años, mido un metro setenta, esbelta, bien formada, piel blanca, cabellos negros rizados y labios gruesos, de esos que a los hombres les exitan, especialmente cuando les mamo su verja...Una noche me juntè con un amigo que estaba de visita en la ciudad, y me invitó a un bar por la noche, era uno de ésos sitios en donde había uno de esos escenarios en los cuales se subían mujeres a bailar y a hacer strep...Cuando llegamos, nos sentamos cerca del escenario que estaba ocupado por tres mujeres que se contorneaban al son de la música, temas ardientes con letra sensual y provocadora, ellas se movían exitantes, meneaban su culo, y se acariciaban las tremendas tetas, se desvestían hasta quedar con los senos desnudos y de pronto bajaban a las mesas y se echaban encima, y gemían calentando a los parroquianos que muy osados algunos, les mamaban las tetas y las manoseaban por todas partes. De pronto una de ellas se echó en nuestra mesa y comenzó a revolcarse con los senos desnudos y pellizcándose los pesones hasta erectárselos... Mi amigo estaba rojo, caliente, con la mirada ardiendo y devorándosela con los ojos, yo le miraba su marrueco, parecía querer reventar con la presión de su pene que se le erguía grande y rico. Su herramienta me exitaba a mil, y apretaba mis piernas para contener la calentura de mi zorra, que estaba completamente lubricada, a punto para recibir cualquier embestida cuando quisieran no más...En un momento le dije a mi amigo que yo podría hacerlo mucho mejor que esa puta y él me miró desafiante: -¡te creo! rió burlón... Eso me calentó aún más y sin pensarlo, me puse de pié y subi al escenario, comencé a bailar insinuante, provocadora, y los hombres que estaban en el local, medios hebrios, y bien calientes, eran como diez, comenzaron a gritarme cosas obscenas: rica, mamita, muéstranos tu zorrita, queremos metértelo, etc., lo que más me calentaba. Seguí bailando y me quité la blusa, quedé solamente con mi sostén transparente y abotonado adelante, y seguí moviéndome mirando a mi amigo que me observaba con la boca abierta y los ojos inyectados recorriendome entera, miraba mis senos, grandes, llenitos, mamables, mientras la mujerzuela que estaba en su mesa se había montado en él y comenzaba a manosearle dentro de su slep... Seguí bailando como si hubiese una puta de oficio, de tomo y lomo y en éso, un tremendo hombre de unos 45 años, de un salto se paró ante mi sobre el escenario, me cogió por la cintura y comenzó a bailar eróticamente resfregándose contra mi sexo, sus manos me agarraban el traste, sentía cómo me metía los dedos en el culo y sentía en mi zorra la presión de su pene, duro y grande como un fierro, estaba caliente, podía sentirlo por sobre su pantalón... bailamos así mucho rato, en medio de vitores de los parroquianos que lo alentaban para que me lo metiera... Yo lo deseaba y esperaba que me violara allì mismo, delante de mi amigo y de todos, lo deseaba, siempre ha sido mi fantasía ser violada en presencia de otros hombres gritando obscenidades.... Siguiò manoseándome, me dio vueltas, se resfregó el pene en mi culo mientras metía sus manos grandes por debajo de mi sostén y me lo sacaba finalmente. Me agarraba las tetas, me pellizcaba los pezones, me topeteaba violentamente y sin verguenza por atràs y yo gemìa de placer. Mi amigo a esa altura del partido ya estaba siendo gineteado por la puta que saltaba y gemia mientras lo montaba, tenía los pantalones a media canilla, y los calzoncill!os abajo, y mientras me miraba, chupaba rabiosamente una de sus tetas... Mi macho caliente a más no poder, me tenía agarrada a dos manos dentro de mi calzón mientras su pantalón había quedado sobre el escenario y su slep ya le caía sobre las rodillas, se resfregaba frenético contra mi culo, y me decía cosas ricas al oído, que me excitaban y calentaban más y más... en éso, otro hombre con el pantalón abierto y la camisa desabrochada, saltó sobre el escenario y me hundió su lengua dentro de mi boca, entre los dos me apretaban, estaban igual de calientes. Después me agarró las tetas, y el de atrás rompió mi calzón dejándome completamente desnuda. De ahí, solo fue meter y sacar, un baile frenético en el cual me cogian los dos a un tiempo, uno me metía su verja en el culo mientras el otro me la metía en la zorrita, se sentía riiiiico. Me corrí no sé cuantas veces. Hasta que no pude más y me escapé de ese caliente abrazo y llegué hasta la mesa donde mi amigo el cuál tomándome del brazo, me montó sobre su pene y me ensartó en él cogiéndome y haciéndome acabar otra vez.