Moteldecarretera.Com CIBERSEXO DE VERANO Era una tarde como otra cualquiera. Era verano, y por tanto, estaba de vacaciones, lo que hacía moverme entre grandes momentos de completa vaguería. Mis amigos, entre los que estaban de vacaciones, y los que estaban trabajando, hacía que las tardes a veces se me hicieran muy muy largas. Había oído hablar del cibersexo. Todo el mundo había oído hablar de ello, en los programas de media tarde, en la radio, etc. Pero nunca me había llamado la atención. Claro que en una de estas tardes de completo aburrimiento, decidí investigar un poco más, de qué se trataba. Quizás también movido por la gran etapa de abstinencia sexual que llevaba encima, ya que hacía más de 2 meses que no tenía ningún tipo de relación, más que la de mis propias manos. Me metí en internet, y busqué algún chat donde me pudieran explicar de qué se trataba, o quien sabe incluso para poder practicarlo yo personalmente y saber de qué se trataba. No confiaba mucho en que fuera algo excitante, o incluso pensaba que se trataba de otra chorrada más que divulgaba la red, pero ocurrió algo que haría cambiar mi opinión respecto a este tipo de cosas. Encontré varios chats en la red, pero todos eran igual. Mucha gente, y poco donde sacar alguna conclusión. Hasta que llegué a un chat muy cómodo de manejar, de esos que se pueden enviar conversaciones privadas a los difrentes usuarios. Casi todos los que estaban en el chat, eran tíos. Eso lo tenía muy claro, y las que tenían nombre de chica, era consciente de que podían tratarse de tíos con ganas de correrse con cualquier cosa. Así que decidí ir entrando a los nombres de chicas con conversaciones privadas. Siempre intentaba mostrar un aspecto amable, con frases como: "Hola, qué tal?" o "Cómo llevas la tarde?" y nunca de una manera directa. La verdad es que me desesperé un poco, cuando transcurrida media hora, solo había conseguido algunos solitarios "hola" y algún que otro "despistado"... Pero hubo alguien que nada más aparecer por el chat, me sorprendió por el nick que se había puesto. Se llamaba "Katrina". Era un nombre sencillo, pero a la vez bonito. Cuando vi que me contestó en seguida a mi amable recivimiento, vi que se trataba de algo diferente. Me presenté y ella hizo lo propio, su nombre real era Laura. Estuvimos hablando un buen rato de quiénes éramos y de cómo éramos. Y luego nos preguntamos qué estábamos haciendo en ese chat. Yo sin tapujos, le hablé directamente de lo que pretendía averiguar, y ella me contó que se encontraba en otro momento de aburrimiento veraniego parecido al mío. Empezamos a hablar de sexo, por supuesto, y la cosa se empezó a calentar cuando me dijo lo que le gustaba, y que se consideraba casi adicta a él sin caer en la enfermedad, cosa que en este momento creo que me calentó sobre manera. Entonces llegó un momento en el que la propuse hacer un poco de cibersexo. Ella lo había hecho antes ya, y le pedí que me enseñara un poco. Al principio no sabíamos muy bien por donde empezar por lo que cada uno describió su ropa. Ella llevaba un pantalon corto y una camiseta de tirantes, muy sueltecita según apreció ella. Llevaba solamente un tanga de ropa interior. En verano el sujetador le daba demasiado calor. Yo llevaba pantalon corto y cuando empecé a imaginarme esa camiseta de tirantes sin sujetador, con sus tetas marcadas, creo que el pantalón empezaba a apretarme damasiado. Las describió como no muy grandes pero bien puestas. Empezamos a imaginar que estábamos juntos, ella sentada en la mesa de su ordenador, y yo de pie, detrás de ella. Imaginábamos que nos besábamos, mientras la acariciaba el pelo. Eso parecía que le gustaba. La dije que si haría lo que le pidiese. Ella me contestó que era su esclava, cosa que me volvió a excitar un poco más. La pedí que se quitara la camiseta y ella obedeció. Yo no imaginaba que lo estaba haciendo realmente, pero era así. Luego la pedi que se acariciara las tetas, y los pezones, lamiendose las manos y restregando la saliba por ellas. Solo escribía frases como "ummmm" y "que bien, sigue asi"... Yo la verdad, me estaba excitando mucho, de imaginármelo, pero al no poder verlo, se me quitaban un poco las ganas de acompañarla con sus tocamientos. La pedí que se quitara el pantalón, y ella hizo lo propio. Ya estaba en tanga. Solo pensar que gracias a mis palabras, había conseguido casi desnudar a una mujer "adicta" al sexo, me ponía áun más cachondo. Me dijo que estaba muy mojada, y que el tanga estaba empezando a cambiar de color, de cómo lo estaba poniendo. La dije que se lo quitara, cosa que hizo rápidamente. Entonces, me dijo que tenía un consolador que la volvía loca. Me lo describió. Era de unos 20 cm. con muchas estrías, y vibraba. La dije que lo tuviera cerca. La pedi que se abriera de piernas y se imaginara a mi, entre sus piernas, de rodillas, besándole los muslos, dirigiéndome hacia su húmedo coño con ganas de saborearlo. "Coge dos dedos", la pedí, y roza los labios de tu vagina, como si fueran mi lengua, muy muy despacio. Ella me dijo que la estaba volviendo loca de placer. Que quería correrse ya. Por tanto, cogió el consolador, y acaricio su húmeda entrada, para empaparlo bien, y que luego diera mejor juego. Yo de imaginármelo, casi reviento el pantalón. Me lo tuve que quitar, porque mi polla quería tomar aire fresco, y quién sabe, quizás algún cariño también. La dije que se lo metiera entero hasta que tocara fondo, y lo dejara ahí, caliente y húmedo. Y que cerrara las piernas. Ella lo hizo, y me escribió. Eso me puso muy muy muy caliente. Me dijo que era maravilloso, que estaba excitada como hacía tiempo y que iba a correrse en seguida. La dije que abriera y cerrara las piernas, con el consolador dentro. Ella lo hacía mientras me escribía gritos de placer. Se iba a correr. La pedí que lo cogiera y lo moviera tan rápido como podía. Tardó segundos en correrse. Era lógico. Luego, tras un minuto de silencio, volvió a escribirme. Me dijo que se había ido a lavar, que estaba empapada. Y a beber algo, ya que estaba algo mareada del placer que había recibido. Yo estaba muy muy caliente, y quería correrme. Entonces ella me dijo que si vivía en Madrid. Le comenté que así era. Me propuso una cita, en ese mismo instante. Por la tarde, en lo que tardara en llegar a su casa. Descubrimos que estábamos a unos 15 minutos andando el uno del otro. Casualidades que solo se dan una vez en la vida. Y ésta era una de ellas. Yo al principio no me fiaba nada. Pensaba que todo era una broma, pero total, a 15 minutos y con el calentón que tenía encima, no iba a perder mucho si se trataba de una broma. Por tanto, me vestí y me fui a la calle. Mientras andaba pensaba en los momentos vividos, y en cómo ella se había corrido mientras hacía lo que pedía. Me estaba empezando a empalmar de nuevo. Y en la propia calle!! Intenté esquivar mis pensamientos que se hacía cada vez más y más húmedos. Con la distracción en seguida llegué a la edificio en cuestión. Segundo piso, letra B. Llamé al telefonillo y me contestó una voz femenina. Empezaba bien la cosa, aunque iba a terminar mejor. Me abrió la puerta sin más dilación. Subí y llamé a la puerta. Ella abrió y con una sonrisa en mi cara, la saludé con un par de besos. Parecía que la cosa era normal. Lo que no era normal era lo que iba a pasar en unos minutos. Nos sentamos y me ofreció una copa. Que acepté gustosamente, a pesar de ser las 7 de la tarde. Nos sentamos juntos, y empezamos a hablar. Tal y como lo habíamos hecho hacía una hora escasa. La dije que me sorprendió mucho que me invitara a vernos en esa misma tarde. Ella me dijo que también se sorprendió a si misma invitándome y quedándo sin apenas conocernos de nada. Los dos claramente, nos aprobamos fisicamente y por las miradas, nos atraíamos. Era tal y como se había descrito. Y por la manera de mirarme ella, creo que le gustaba y bastante. Hubo un momento de silencio entre los dos. Ya no había más que hablar, y había que pasar a la acción. Dejé mi vaso encima de la mesa, y cogí el suyo. Hice lo propio y luego nos miramos, ansiosos de placer. Nos empezamos a besar pero esta vez no era como lo escribía en el chat. Era un beso de pasión, y de lujuria. Nos apretábamos los labios para que nuestras lenguas jugaran a placer. Mientras nuestras manos recorrían la espalda del contrario. Era pasión lo que sentíamos. Queríamos follar hasta morir de cansancio. La cogí casi en brazos y sin dejar de besarnos, la llevé a su domitorio. Tenía una cama enorme, de las que a mi tanto me gustaban. La tire boca arriba encima de la cama. Llevaba la misma ropa que había descrito en el chat. Se conoce que después de limpiarse se volvió a vestir para recibirme. Notaba como sus tetas estaban puntiagudas, por encima de la camiseta de tirantes. Se la quité rápidamente mientras hacía ella lo propio con la mía. Me apretaba el paquete notando como mi juguete quería salir a tomar aire. Me acerque a su cuello y lo besé mientras con mis manos apretaba sus preciosas tetas. Me cabían en la mano, por lo que era fácil acariciarlas. Luego fui bajando con los labios, para empaparlas de saliba con mi lengua. Me meti uno de sus pezones en la boca. Era suave, pero estaba ya duro. Lo chupé con ansia, como queriendo obtener algo de él. Lo que obtuve fueron gemidos de placer de Laura. Hice lo mismo con el otro pezón. Ella me apretaba la cabeza contra su pecho, pero a la vez, la bajaba, para que fuera mas abajo. Luego le pasé la lengua por su ombligo. Ella estaba delgada, y su ombligo era precioso. Me entretuve un poco más de la cuenta, por lo que ella soltó un pequeño quejido con el cuál en seguida comprendí que debía ir más allá. Le baje el pantalón corto que llevaba y apareció su tanga rojo, muy mojado por las sesiones de excitación que llevaba encima la pobre minúscula prenda. Se lo quite también. La subi más arriba de la cama, y puse los brazos por debajo de su precioso culo dejando la cara encima de su coño empapado. No se había depilado totalmente, por lo que había pequeños pelos mojados, los cuales chupé haciendo pequeños grupitos de pelos con mi saliba y sus flujos. Sabía muy dulce, y me estaba excitando mucho. Separe con dos dedos sus labios inferiores, y pude meter mi lengua un poco en su vagina. Ella se estremeció de placer cuando lo hice, por lo que probé a darle pequeños toques con la lengua, y en cada uno de ellos, ella se movía de placer pidiéndome más. Frote su clitoris con la lengua, y empecé a oirla gemir muy suavemente, por lo que repetí los mismos movimientos. Estaba muy excitada, lo notaba. Entonces la metí un dedo entero de abajo arriba, notando sus paredes calientes y húmedas. Lo moví dentro a la vez que chupaba su clitoris. Ella me respondió son meneos y contorneos de sus caderas. Quería correrse, y yo no podía negárselo. Así que decidí ir cada vez más rápido y más adentro, siguiendo los movimientos de Laura con mi dedo y con mi boca. No tardó en correrse. Gritó como a ninguna chica la había escuchado hasta ahora. Casi me ahoga al cerrar las piernas mientras se corría. Estaba estasiada, y yo también. Nos dimos medio minuto de descanso tras lo cual, ella me pidió que me quitara todo y me tumbara boca arriba. Había llegado mi turno. Fue directamente a por mi polla. Parecía que supiese las ganas que tenía de correrme y lo hizo de maravilla. La cogio con una sola mano con fuerza, y empezó a meneármela, mientras observaba la cara de placer que ponía. Cerré los ojos, y me dejé llevar. En seguida noté como me empezo a lamerme el capullo y se la metía entera en la boca. Ayudada por su mano y sus labios, creí ver el cielo. No paraba de chupar y mover la mano a la vez. Estaba empapado. Mojaba muchisimo, y parecía que el flujo a ella le gustaba. Estaba a punto de correrme cuando ella paró. Quería que la follara justo en ese momento. Asi que la tire contra la cama. La puse boca arriba y sin contemplación, la metí mi empapada polla en su humeda vagina. No podía parar en ese momento. Empecé a moverme ´rapidamente, clavándole mi polla hasta el fondo, mientras me rodeaba con sus piernas y apretaba mi culo. Empezamos a jadear y a gemir a la vez. Nos íbamos a correr juntos. Y así lo hicimos. Tras movimientos casi matemáticos los dos estallamos de placer y mi semen surgió como un chorro de liberación. Debió ser mucha cantidad porque la saque y empezo a gotear. Ella con su mano, me la meneo un poco limpiandomela lo que me dio más placer si cabe. Nos tumbamos uno al lado del otro, respirando y suspirando por el momento vivido. Luego nos duchamos, pero no volvimos a hacer nada más. Estábamos muy cansados los dos. Había sido toda una tarde de "calor". Después de ésto volvimos a hablar por el chat, y quedamos alguna que otra vez. Pero nunca volvió a ser como aquella tarde de verano... Solitario solt_999@hotmail.com