Moteldecarretera.Com MIRELB Esto sucedió hace algún tiempo, mi nombre, digamos que es Carlos, vivo en Lima, tengo 23 años y físicamente no soy nada excepcional, mido 1.75m, blanco, cabello negro y ojos marrones, con algunas libras de más, pero tampoco demasiadas, en fin, el relato que les voy a contar es cuando yo tenía 21 años y aún estaba en la universidad. Tenía una compañera en uno de mis laboratorios, digamos que se llamaba Marcela, era definitivamente una de esas chicas que desde que la ves te provoca ser su amigo para intentar conocerla mejor y ver la posibilidad de conseguir algo más, tenía el pelo largo lacio castaño, ojos marrones, pero bien claritos, más bien morenita de tez, medía cerca de 1.70, esbelta, con un par de tetas impresionantes, como a mí me gustan, ni muy chicas ni muy grandes, pero paraditas (y esto uno lo podía notar simplemente cuando la veía) y si tenías suerte y hacía un poco de frío se le marcaban sus pezones, que se adivinan grandes. Tenía un trasero mediano, pero muy firme y paradito, que le daba a su figura una forma fantástica y muy deseable, sobretodo si la veías de perfil donde se manifestaba la silueta perfecta que tenía; de carita era de normalita para guapa, con el tipo de colegiala, una sonrisa muy tierna y un brillo especial en los ojos. Yo ya la había visto antes por la U., pero cuando fuimos a nuestro primer laboratorio dio la casualidad de que ella se había sentado en la mesa al lado derecho mío y entonces, al momento de trabajar y con la excusa de prestarnos implementos o pedir alguna ayuda fuimos conversando, hasta hacernos amigos y reírnos de las cosas que hacíamos mal debido que el encargado no se daba abasto para atender a todo los alumnos. Así pasaron los laboratorios y cuando nos tocaba el sexto y último del ciclo académico decidí ver si iba para algo más lo nuestro. Durante los experimentos ella me pidió ayuda. M: Carlos, ¿tienes la gráfica final de la segunda parte?C: Sí, sale muy fácil, solo tienes que sintonizar bien la perilla. M: A mí no me sale nada, porfis fíjate si está bien lo que he hecho. Me acerqué a su mesa y me coloqué detrás de ella, como tantas veces, pero esta vez mi vista se dirigió un poco hacia abajo, no sé exactamente por qué, pero noté que al estar sentada en un banco alto, al final de los blue jeans que llevaba se le veía una buena parte de tu tanguita, pero mi sorpresa fue que era una tipo hilo dental, pues se le veía claramente un triangulito y una tira que se metía más y que ya no se podía ver. Yo me quedé congelado por un momento, estaba casi seguro que ella se dio cuenta de lo que había descubierto, pero no dijo nada y actuó con toda naturalidad, entonces me pegué un poco a ella y le fui enseñando como tenía que hacer el ejercicio. M: Gracias, no sé que haría sin ti, y como premio a que me has ayudado no te voy a gritar ni me voy a molestar por lo que acabas de ver. C: ¿De qué hablas? Trataba de hacerme el tonto, pero era obvio de lo que hablaba. M: Ya, nada, mejor olvídalo. Debido a que no podía sacar de la cabeza el minúsculo triangulito de la tanga negra que acababa de ver no me podía concentrar y me constó mucho terminar con todos los ejercicios, a pesar que ese era por mucho el más fácil de todos los laboratorios, con esto Marcela terminó el trabajo antes que yo. M: ¿Aún no terminas?, pero si está muy fácil, jiji, por primera vez te terminé antes que tú ¿no?C: Sí, no sé qué me pasa. Estaba muy nervioso y algo caliente. M: ¿Quieres que te ayude?Normalmente no habría aceptado la ayuda por cuestión de orgullo, pero cuando me miró me quedé sin respuesta y se sentó en mi silla, pero sacando su culito más de lo normal como invitándome a pegarme a él. Así que lo hice, me coloqué exactamente detrás de ella y le empecé a hacer sentir como mi verga se ponía dura. M: ¿Te gusta?C: ¿Qué? Cuando habló me sacó de mi limbo. M: Que te ayude, te estaba preguntando si te gusta que te esté ayudando C: Sí, me gusta mucho, graciasM: Y a mí me encanta SENTIR tu agradecimiento. Cuando me dijo eso, ya no pude más y decidí tomar la iniciativa y ver si me la tiraba de una vez o estaba de pura calienta huevos C: Lo que más me gusta es tu calzoncito. M: Sí, ya me había dado cuenta, pero deja de moverte así que se van a dar cuenta y nos vamos a meter en problemas. No me había dado cuenta, pero con la situación le estaba restregando mi cuerpo en círculos contra ella. M: Ya terminé, ¿vamos a otro sitio? C: Como tú quieras. Entregué el trabajo al encargado y salimos, estaba muy nervioso y ella actuaba como si tuviera todo controlado, lo cual me calentaba más. M: Podemos ir a tu depa? C: Claro, hay que tomar un taxi Tomamos el taxi y cuando entramos intenté acercarme a ella y acariciarla, pero ella me alejó, no quería nada ahí y yo lo entendí, así que no intenté más. Llegamos a mi depa, dejamos las cosas en la mesa del comedor y fuimos a la sala. M: Un poquito de lechecita sería delicioso. Me volví loco ante su respuesta, se puso de pie y se acercó a mí, me cogió el bulto que tenía en el pantalón y me dio un beso terriblemente delicioso, casi no lo pude soportar y quedé como embobado, ella al ver mi cara rió y se fue corriendo lejos de mí, definitivamente quería jugar. M: Me muero por ver al detalle esa tanguita que me dejaste ver un poco en la U. C: Siéntate. Le hice caso y me senté frente a ella, se paró frente a mí, me dio la espalda y empezó a pasar el culo por mi verga, gimiendo bajito. Movía el culo en círculo y yo le agarré de las caderas para acompañarla, me miró y me sonrió; se alejó nuevamente y se sacó la camiseta que traía, la arrojó y pude ver el pequeño sostén negro que tenía, que más mostraba de lo que ocultaba, tapaba casi únicamente sus pezones, que estaban hinchaditos. Se quitó las zapatillas, las medias y los pantalones, y se puso a bailar muy, pero muy sensualmente, como una bailarina de cabaret, usando una escoba que encontró. M: Sácate la ropa. Me empecé a desnudar rápidamente, cuando estaba desnudo empecé a sobarme la verga que estaba más grande y roja que nunca; ella terminó casi de desnudarse totalmente también, sin dejar de bailar y moverse; quedó sólo con su tanguita y se acercó a míM: ¿Esto es lo que querías ver?C: Exactamente, que preciosa es. Era diminuta, solo dos triangulitos, uno delante y otro atrás, estaba totalmente depilada y por atrás solo se veían sus nalgas, deliciosas, mordibles, espectaculares. Se sentó en mis piernas, con mi verga entre los dos, nos empezamos a besar de una manera desenfrenada, mis manos no dejaban de recorrer su cuerpo, tocaba sus tetas, su culito; moví el hilito de su tanguita y le metí un dedo por el culito y con otro dedo toqué su chocho, estaba empapado. Seguimos así hasta que ella se corrió gimiendo bastante fuerte, pero le apagué el gemido con un beso. La levanté y la coloqué abierta de piernas en el sillón con sus pantorrillas en mis hombros, y le di una tremenda mamada a su conchita, nunca había estado tan deseoso de hacerlo, me encantaba su aroma y su sabor. Le mordía los labios vaginales y el clítoris, alternaba los mordiscos, ella gemía cada vez más, lamía toda la longitud de su rajita y mis dedos salían y entraban de sus dos orificios. Estuvimos así durante casi media hora, se corrió 2 veces más, pero no podía dejar de probar esa parte de su cuerpo. Le quité el calzoncito y la puse de pie, me senté yo en el sillón y la traje hacia mí. C: ¿Quieres tener ahora esto dentro? Le dije agarrándome la polla. M: Por favor, ¡¡¡no puedo más, lo necesito!!!Le abrí las piernas, de tal manera que las mías quedaran entre ellas, y la fui acercando hacia mí tomándola del culo, le iba metiendo un dedito mientras la hacía bajar lentamente; mi verga la esperaba en posición de guerra, dispuesta a todo. Entró la cabeza y ella soltó un resoplido, yo dejaba que ella marque el ritmo, yo solamente le metía y sacaba el dedo del culo y le acariciaba un seno a la vez. De pronto, la muy perra se dejó caer de golpe, sentándose en mis muslos, gritando de placer, empezó a moverse en círculos, con toda la verga dentro, adelante y hacia atrás, no se la quería sacar, así sobaba su clítoris contra mi pubis. Cuando metí el segundo dedo en su culito fue como si presionara un botón, porque de pronto empezó a subir y bajar de forma regularmente rápida, pero con fuerza, le iba mamando las tetas. M: Sí, sí, por favor, dame así, más fuerte, no pares, soy tuya, soy tu perrita, vamos hijo de puta, ¿no querías eso?, ¿no querías cacharme (follarme)?, entonces hazlo, ¡cáchame!, así, así… Gritaba de una manera increíble y me encantaba ver como sus tetas saltaban frente a mí y se me hacía difícil mamarlas y morder sus pezones. Ella se inclinó un poco para atrás y apoyó una de sus manos en mi rodilla para poder manejar mejor la penetración y con la otra se acariciaba el clítoris a una velocidad que parecía que se lo quería a arrancar. Tuvo un orgasmo súper intenso, tembló de pies a cabeza, lanzó un grito de triunfo y clavó sus uñas en mi cabeza. Yo aún no me quería correr, sin darle por el culito antes, así que le saqué de encima mío, ella quería arrodillarse a mamármela, pero no la dejé. C: No perrita, yo te he dado placer y no vamos a terminar esto sin que me des el culito. M: Sólo lo he hecho una vez por ahí y no me gustó, así que si quieres te la mamo, pero por ahí ni lo pienses. C: Sólo lo vamos a intentar, si te duele te la saco ¿Ok? Ni siquiera ella creyó eso, pero accedió a mis deseos. La coloqué en cuatro patas sobre la alfombra, pero después le bajé la cabeza hasta que su cara descansó en el piso y levanté su culito un poco más: Empecé a darle un tratamiento riguroso a ese agujerito delicioso, para que su esfínter se vaya dilatando, lengua, un dedo, dos dedos, más lengua, etc. pero sin dejar nunca de acariciar su chochito, para que se siga excitando y me deje seguir. Cuando consideré que ya estaba lista me puse de pie y le fui metiendo mi verga por el culito, que lo había dilatado tanto que la cabeza no tuvo problemas, yo sabía que lo que iba a ser difícil era que le entre toda y que ella lo aguante, pero de a poco y dedeándole el coñito siempre, logré que entre toda. M: Qué rico se siente Carlos, ¡¡¡sigue un poco más que me corro!!! Seguí haciéndole el culo hasta que nos corrimos, casi al mismo tiempo, y me quedé dentro de ella hasta que mi verga volvió a su estado de inactividad, nos acostamos en la cama desnudos y abrazados hasta el día siguiente que nos levantamos y como era sábado y ninguno de los dos tenía clases en la U, nos quedamos en la cama, entonces vinieron a verme dos amigas y un amigo para ir a la playa, pero en lugar de ir a la playa la pasamos bien dentro de mi casa, pero eso es otra historia. Espero que les haya gustado