Moteldecarretera.Com NO PUDE EVITARLO... Tenía 55 años, era vecina de mis padres, amiga de mi madre y estaba casada. Tenía ya los hijos, también casados e incluso eran mayores que yo. Desde hacía años la deseaba, estaba poseído por esa cincuentona de grandes pechos y hermoso culo. Pese a la edad y a estar un tanto entrada en carnes, seguía siendo una mujer sexi, al menos para mí. No era hermosa, más bien vulgar, sin nada en su físico que pudiera, según los cánones de la belleza actual, resultar atractivo. Sin embargo, cada vez que la veía en el ascensor o en el rellano de la escalera, me producía una erección intensa e incontrolable. Ver sus enormes tetas, su prominente culo y sus redonditos michelines a la altura de la barriga, me ponía muy caliente y excitado. Un día al llegar a casa de mis padres, coincidí con ella en la portería. Nos saludamos y nos dimos un beso en las mejillas, ya que hacía tiempo que no nos veíamos. - Cómo estas? me dijo. -Bien, vamos tirando. Contesté. -Hace mucho que no te veo por aquí. ( siguió ella) -Como está tu mujer y la pequeña? Seguimos la conversación en estos términos, hasta que llegó el ascensor. Como ella iva cargada con las bolsas de la compra me ofrecí a ayudarla. Una vez en su casa, y habiendo ya dejado las bolsas en la cocina, me preguntó si quería beber alguna cosa. Yo respondí afirmativamente. Nos sentamos en el sofá del comedor y proseguimos la conversación que habiamos iniciado antes. Estabamos los dos sólos en su casa, sentados uno al lado del otro, podía olerla, la sentía muy cerca y no paraba de mirarla con ardiente deseo, con lujuria y ganas de follarmela. Yo no sabía como podría conducir la situación hacia mis intereses, que no eran otros que los de seducirla. Era una tarea difícil, primero por la diferencia de edad, yo tenía 35 años, segundo porque ella llevaba 35 años de casada y por tanto era una mujer honrada. Llegados a este punto, y dado que no sabía muy bien como actuar, se me ocurrió derramar accidentalmente el contenido de la bebida sobre su bestido, de modo que así lo hice. - Perdona, que torpe soy, te he manchado el bestido. - No importa, no te preocupes. Voy un momento al dormitorio y me cambio. ( dijo) Se levantó, cruzó el salón y entró en su dormitorio. Al poco tiempo me levante y me dirigí sigilosamente a su cuarto, la puerta estaba abierta, así que entré. Estaba de pie,vestida sólo con la ropa interior,( puesto que ya se había desprendido del bestido manchado). Llevaba panties transparentes que dejaban al descubierto sus bragas de encaje negras, sus sujetadores eran de color crema, escasos para semejante volumen de pechos. Al verme, instintivamente se cubrió con las manos el chocho y los pechos al tiempo que se daba la buelta. - Lo siento, perdona, pero como la puerta estaba abierta....( dije) Frente a mí, de espaldas, vestida sólo con ropa interior, estaba esa mujer, esposa y madre honrada. Su precioso e inmenso culo parecía querer salir de la prisión de esos panties ajustados, era como si me llamara y me pidiera que lo liberara, besara y acariciara. No pude contener mis impulsos y me acerqué hasta rozar con mi verga su delicioso culo, le cogí ambas tetas con las manos y empecé a magrerlas mientras la besaba en la nuca y le susurraba al oido: - Te deseo, quiero hacerte mia, no puedo más. Ella se resistía apartando mis manos de sus pechos e intentando zafarse de mí. - Dejame, por Dios. - Estás loco? - Suéltame o gritaré. Como la resistencia no cesaba, la empujé contra la cama mientras la agarraba de la cintura con una mano y con la otra la cogía por el chocho. Cayó de cuatro patas sobre la cama y me avalancé sobre ella agarrandola y acariciandola por todas sus partes más íntimas. Como pude, me desabroché los pantalones y saqué mi polla, que estaba tiesa como una vela, se la puse en toda la entrepierna mientras se la metía y sacaba por encima de los panties. Poco a poco su resisténcia empezó a menguar, así que pude soltarla y dedicarme a complacerla de verdad. Deslicé mi boca por entre las costuras de sus medias y empecé a lamerle el chochito, se lo mordía una y otra vez mientras ella suspiraba. Estaba ya caliente, y sus flujos vaginales habían empezado a empapar sus bragas y medias, de modo que con un movimiento seco de mis manos, le rasgué los pantis y le aparté con brusquedad las bragas hacia un lado para poder ver en todo su esplendor ese caliente y negro choco de zorra. Se lo chupé con locura, lo besaba, mordia y lamía como si jamás hubiese comido chocho alguno. Su aroma y sabor eran fuertes pero excitantes, ella eyaculaba como una loca mientras entre espasmos gemía de placer. Seguí chupando ese delicioso chocho hasta que empecé a subir la lengua por entre la raja de su culo. Llegúe por fin a su ano, era rugoso, negro y humedo, tenía incluso algunos pelos, lo que me excitó aún más. Le metí la lengua hasta el fondo y le dije: - Voy a limpiarte el ano y me comeré tu mierda. -Te gusta que te coman el culo, puta? - Si.. ( susurraba entre gemidos) -Eres una puta verdad? - Sí, lo soy. - Soy tu puta. Mi polla estaba a punto de rebentar, pero ver ese culo frente mi boca, me impedia dejar de chuparlo. Le escupía una y otra vez intentando que su recto se lubrificara, la saliba corria como un torrente hasta su chocho, mientras ella con ambas manos se abria las nalgas para mostrarme el orificio anal y así poder acceder con mi lengua en lo más profundo de él. - Date la vuelta y abrete de piernas. ( dije) SU chocho peludo y negro quedó así dispuesto para que hiciese de él lo que quisiera. Le agarré las piernas con las manos y las apreté contra sus pechos. Su raja pedia a gritos que la penetraran, así que le metí toda la polla hasta el fondo. Mientras me la follaba, ella cruzaba las piernas rodeandome para que mi polla entrase con mayor fuerza. Yo la agarraba del pelo y le escupía sobre la cara y los sujetadores. Al poco me corrí y la llené de leche. Quité mi polla aún dura de su almeja y se la metí en la boca sin preguntar. - Cometela toda y tragate el semen que queda. se que te gusta tragar leche. Ella se metío todo el capullo y la polla entera hasta el fondo, la chupaba con rapidos movimientos de dentro hacia fuera mientras con las manos me acariciaba los huevos. - Ya está bien zorra. ( le dije) - Ponte de rodillas y sacate las tetas, quiero verlas. Eran enormes,su tamaño impedía la visión su cuerpo, pese a que se las sujetaba con las manos, le llagaban a la cintura. - Ahora, vas a darme de mamar. Quiero que pongas esos pezones grandes y rosados en mi boca y que los aprietes como si fueras a amamantarme. Cogió sus pechos y los levantó a la altura de mis labios. Primero los lamí, y acto seguido empecé a succionarlos y morderlos con fuerza. Ella apretaba sus pechos como queriendo darme leche, yo escupía sobre sus pezones y los volvía a chupar. Sus pezones eran dos preciosos pitorros tiesos y rosados, la aureola era grande y oscura, estriada fruto de los años de lactancia. Cogí con los dedos uno de sus pezones y lo retorcí mientras le decía: - Estoy muy disgustado por haberme mostrado resistencia al principio. - Por que te has resistido, si en el fondo lo que querías era que te follara? - No sé... Dijo con voz indecisa. -Comome has hecho enfadar, te voy a castigar. - Voy a reventarte el culo sin baselina para que aprendas a ser obediente. - Quieres que te folle por el culo puta? - Si, por favor, hazlo. Haré lo que quieras. Me tumbé en la cama y le dije que se pusiera encima mio,(pero dándome la espalda) y que abriese con sus manos las nalgas de su culo. Así lo hizo y empezó a sentarse sobre mi tiesa y dura verga. Mientras se sentaba sobre ella, yo la dirigía hacia su ano, de modo que el capullo quedó encarado hacia la entrada de ese agujero negro y sucio. Se sentó y empezó a apretar para que mi glande entrara en su ano seco y peludo. Ella se quejaba, pero al mismo tiempo gemía de placer, así que tuve que agarrarla de la cintura y empujarla con fuerza hacia mí. Empezó a gritar de dolor mientras yo con fuerza le seguía metiendo la polla dentro. - Me duele, porfavor, no lo hagas. - Haré lo que tu quieras pero no me folles por el culo. - Escuchame ( le dije), o dejas de quejarte o te juro que me voy y no vuelves a follar nunca más.Es eso lo que quieres? - No... es que me duele. Ponme mantequilla por favor. - Serás zorra, voy a follarte por el culo a pelo, te guste o no, así que callate y empuja. Ella hizo un último esfuerzo y se la metió toda dentro, no sin antes gritar de dolor. Una vez dentro, empezó a menearse arriba y abajo, primero con cautela y despacio, pero a medida que el dolor remitía se empezó a contornear cada vez a mayor ritmo. Los gritos se habian convertido en gemidos y suspiros, al poco rato ´me corrí. Jamás habia tenido un orgasmo como ese. Saqué la polla de su culo y puede ver como había restos de sangre. Le había desgarrado el ano. - Chupala y limpia esos restos de mierda. Ella chupo mi polla y se tragó las últimas gotas de semen que salían de mi pene. Lo has hecho muy bien, la semana que viene volveré a follarte. Así nos despedimos.